BUENAS PRÁCTICAS EN ECONOMÍA CIRCULAR

Para la transición de la adictiva economía lineal a la circular es necesario un cambio sistémico, donde no solo la cooperación entre organismos y territorios será imprescindible, sino también una constante colaboración entre el sector público y privado.

Esta colaboración debe estar enfocada en apoyar y facilitar los flujos de información entre los investigadores, las administraciones públicas y el tejido empresarial e industrial, así como los agentes sociales y todo tipo de organizaciones y asociaciones comprometidas con el medio ambiente, el desarrollo y crecimiento sostenible, y otros pilares sobre los que se sustentan los principios de la economía circular.

Definiciones de Economía Circular

La economía circular aparece definida en el informe Hacia una economía circular de la Fundación Ellen MacArthur, como aquella que es restaurativa y regenerativa a propósito, y que trata de que los productos, componentes y materias mantengan su utilidad y valor máximos en todo momento, distinguiendo entre ciclos técnicos y biológicos. Este nuevo modelo económico trata, en definitiva, de desvincular el desarrollo económico global del consumo de recursos finitos.

En 2015, la Comisión Europea publicó en su Plan de Acción para la Economía Circular que la transición a una economía más circular, en la cual el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y en la que se reduzca al mínimo la generación de residuos, constituye una contribución esencial a los esfuerzos de la UE encaminados a lograr una economía sostenible, hipocarbónica, eficiente en el uso de los recursos y competitiva.

Si bien en 2018 aparece, por primera vez, una definición de economía circular en una propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo, hay que esperar hasta 2020 para que se apruebe y exista una definición legal de la economía circular a nivel de la Unión Europea.

Aquí se define la economía circular como un sistema económico en el que el valor de los productos, materiales y demás recursos de la economía dura el mayor tiempo posible, potenciando su uso eficiente en la producción y el consumo, reduciendo de este modo el impacto medioambiental de su uso, y reduciendo al mínimo los residuos y la liberación de sustancias peligrosas en todas las fases del ciclo de vida, en su caso mediante la aplicación de la jerarquía de residuos.

En términos similares, la Estrategia Española de Economía Circular España Circular 2030 (EEEC 2030), define este concepto como aquella en la que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantienen en la economía durante el mayor tiempo posible, y en la que se reduce al mínimo la generación de residuos, lo que constituye una contribución esencial a los esfuerzos de la UE encaminados a lograr una economía sostenible, descarbonizada, eficiente en el uso de los recursos y competitiva.

Estos elementos comunes en las definiciones son clave, puesto que reflejan hacia dónde deben ir encaminadas las actuaciones, directas o indirectas, que den cumplimiento al objetivo de facilitar la transición hacia un modelo circular.

Estas actuaciones son lo que podemos denominar Buenas Prácticas en materia de Economía Circular

Y por ello, la recopilación e intercambio de información a través de buenas prácticas entre los diferentes actores implicados resulta una herramienta fundamental para impulsar la transición del modelo económico actual al circular.

Objetivo de las buenas prácticas

Poniendo el caso de España, la transición a una economía requiere una actividad coordinada y responsable entre las distintas administraciones, los sectores económicos y el conjunto de la sociedad.

Por eso es necesario que desde los principales organismos públicos involucrados se potencie la identificación, normalización e intercambio de Buenas Prácticas de Economía Circular entre los principales agentes implicados, de manera que se creen sinergias que favorezcan dicha transición.

En este sentido ya tenemos a nuestra disposición catálogos que recopilan las distintas actuaciones identificadas como buenas prácticas para que podamos inspirarnos y encontrar experiencias que actúen como referentes para abordar esta transición.

Si quieres profundizar en este tema puedes acceder al informe titulado Catálogo de Buenas Prácticas en Economía Circular (I), realizado en España por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Fuente: Ecointeligencia