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La correcta gestión de los residuos de construcción genera beneficios

La correcta gestión de los residuos de construcción genera beneficios tanto para el proceso de obra como para el medio ambiente

La mayor parte de residuos producidos por cualquier actividad que se lleve a cabo deben pasar por los procesos de reducción, reutilización y posterior reciclado. Para ello, es primordial separarlos de tal manera que se facilite el necesario trabajo posterior. En el caso de los restos de la construcción y obras, el proceso de clasificación tiene todavía más relevancia si cabe.

Los residuos que proceden de demoliciones y obras generan un enorme impacto, esto se debe a su gran tamaño lo que, asimismo, es un inconveniente si se observa la heterogeneidad de los elementos que los componen. La separación de éstos va a hacer que sean gestionados de un modo responsable y se reduzcan los espacios y huecos que se producen al depositarlos en un contenedor.

Esta labor de clasificación se puede realizar con diferentes clases de contenedores de obra que recojan los 3 tipos primordiales de restos por separado:

  • Inertes o pétreos (como ladrillos, tejas o azulejos)
  • Peligrosos (líquidos, aceites, adhesivos, aerosoles…)
  • No peligrosos (cartón, estructuras de metal y otros)

El hecho de separar los restos en diferentes contenedores es clave, en tanto que sin él resultaría materialmente imposible el proceso de reciclado eficiente, debido a las diferentes propiedades químicas y físicas de los deshechos.

El conocimiento de los 3 tipos de restos citados previamente va a ser esencial para poder clasificarlos de forma eficaz. La separación de los productos de demolición conforme a sus propiedades aporta también otras ventajas como, por ejemplo, la sensación de orden y limpieza en la obra, o bien la comodidad para el transporte. Todo ello ha de estar presente en el Plan de Gestión de Residuos que debe desarrollarse en toda obra o construcción. Este plan debe ser supervisado por el encargado de obra, y contendrá las reglas básicas que dicta la UE para la administración de residuos.

El Plan de Gestión de Residuos debe asegurar el cumplimiento de una serie de requisitos, como puede ser constatar la cantidad que se vaya a generar, distribuyéndola entre cada uno de los tipos existentes; especificar cuáles serán las condiciones de almacenaje y además de realizar una valoración como previsión del costo que puede suponer todos estos planes de clasificación y separación.

En las obras de construcción civil se acostumbra a producir una cantidad considerable de desperdicios sólidos, cuya recogida es responsabilidad de la empresa constructora. Al contratar una empresa de alquiler de contenedores, la firma va a poder olvidarse de ese inconveniente, ya que ésta le garantiza una correcta clasificación y la recogida ideal de los desechos, de una forma eficaz y profesional.

La recogida de restos sólidos no es sólo un proceso de selección de objetos o desechos como bloques o restos limpios (ladrillos, tejas o bien hormigón), sino que además requiere retirar aquellos restos que pueden formar un riesgo para la colectividad y el medio ambiente por su gran toxicidad (baterías, aerosoles, adhesivos o bien pinturas).

Cuando la obra de construcción concluye, se debe atender con profesionalidad el delicado asunto de los residuos sólidos, eludiendo de esa forma el ocasional impacto ambiental que pueden provocar en el área de la obra o en las anexas.

Fuente: Infoconstrucción



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